ENERGÍA PIRAMIDAL PARA PERSONAS SANAS Y ENFERMAS




EFECTOS POSITIVOS EN LA SALUD


Los beneficios son mayores de lo que suponíamos hasta hace unos años. Los trabajos llevados a cabo con nuestra misma meticulosidad, por parte de médicos, ortopedistas, ingenieros, apicultores y veterinarios cubanos, así como nuevos experimentos nuestros, nos abren horizontes extraordinarios. No obstante, ofrecemos un producto sencillo, del cual únicamente decimos sus efectos principales de mayor demanda en el mercado y decimos los motivos.

Piramicasa suministra a sus Usuarios una detallada información científica sobre tratamiento del reumatismo, artritis, artrosis, esclerosis múltiple, relajación muscular, masajes con aplicación de pirámides, fisioterapia aplicada con pirámides, etc. Nuestras garantías apuntan al tratamiento de enfermedades producidas por radicales libres, bacterias y malformación molecular del agua y los líquidos orgánicos, como las reumáticas, algunas mielíticas, degenerativas, colitis ulcerosa (Enfermedad de Crohn), etc., abarcando más de la mitad de las afecciones que padece el ser humano.

La verdadera molécula de agua tiene forma piramidal, 5H2O

Entre los mejores resultados se encuentra el tratamiento de las enfermedades reumáticas y los problemas intestinales provocados por infecciones bacterianas. Hay casos de notable corrección y regulación de la presión arterial, sistema inmunitario y endocrino, logrando incluso efectos adelgazantes y antilitiásicos. Como elemento antivejez (anti-aging), ha demostrado sus cualidades en insectos, plantas y animales pequeños, prolongando notablemente su lapso normal de vida, con una excelente calidad sanitaria. Nuestros Usuarios, así como los piramidoterapeutas tendrán, como todos los que las usamos, los más importantes beneficios de una tecnología apenas conocida aún para la ciencia del mercado, pero probada desde hace décadas por miles de personas de todo el mundo y certificada en sus efectos por las autoridades académicas y sanitarias cubanas.


La energía piramidal, ya sea en una cama antirreumática o una casa piramidal fabricada por nosotros, no es un mito, no hay "misterios", pero tiene pautas de la orgónica, de la geobiología y de la física que deben conocerse. Nuestros usuarios particulares, como los fisioterapeutas, deben conocer al menos los aspectos principales de estos productos. En la arquitectura piramidal intervienen muchos más factores de geobiología que en la construcción tradicional, si queremos lograr esos efectos antirreumáticos en las construcciones, con un marco de seguridad estricto. La vida natural no se ve afectada por el hecho de tratarse de una construcción con normativas sanitarias y físicas especiales y producto del desarrollo científico. La vitalidad que aporta tanto el efecto piramidal como la energía orgónica que manejamos en estas construcciones y sus accesorios, no deja de ser una réplica de lo que la Naturaleza realiza en el microcosmos. Los interesados en ahondar en este tema podrán comprenderlo mejor estudiando los libros de piramidología, así como conociendo que todos los efectos de las pirámides se encuentran en la mismísima molécula de agua. No todos los beneficios se derivan de esta cuestión, pero la gran mayoría de ellos se debe a la recomposición molecular del agua a su óptima condición de simetría.

>>> Ver imágenes de un tratamiento piramidal en post-operatorio

¿POR QUÉ LA PIRÁMIDE RECUPERA MEMBRANAS, PERIOSTIOS, HUESOS Y SANA LESIONES DE TODA CLASE?
Conviene separar dos cosas que a menudo se mezclan: la recuperación de una hernia discal -por ejemplo- no siempre significa que el disco “se regenere” como nuevo; muchas veces significa que el material herniado se reabsorbe porque baja la inflamación, se descomprime la raíz nerviosa y el sistema vuelve a funcionar. Una revisión sistemática reciente encontró casos de reabsorción espontánea del núcleo pulposo en una proporción alta de hernias lumbares tratadas de modo conservador, alrededor del 76,6 %, con mecanismos principales como inflamación controlada, neovascularización, infiltración de macrófagos y degradación de matriz. Pero casi un cuarto de casos que falle, no es mucha seguridad que digamos. Además, muchos casos de cirugía acaban peor, por falta de control del oportunismo bacteriano (y no siempre externo al paciente), o porque aunque se repare lo “gordo”, no se ha dado con la etiología del problema. Todo esto, sin hablar de iatrogenia, que es otro factor a tener en cuenta como posible. Nada de esto ocurre con la terapia piramidal.
Esto de las causas de lo logrado, es importantísimo para nuestra estadística, porque hay que distinguir qué parte puede explicarse por evolución natural y qué parte podría ser acelerada, ordenada o potenciada por la exposición al Efecto Piramidal.  Muchas veces, ante nuestra sorpresa, la de los médicos y los usuarios, por la rapidez en la recuperación en toda clase de lesiones, hernias, deformaciones óseas y musculares, o alteraciones de la estructura nerviosa, muchas veces de etiología desconocida, etc., nos preguntábamos si existe un factor determinante exclusivo para estos hechos harto repetidos, que en lo empírico parecen milagros, pero sabemos que todo ha de tener una explicación científica libre de todo rollo espiritual o misterioso.
El consenso mayoritario estuvo siempre en la idea de que se trata de un proceso de causas y efectos, no un único factor excluyente. La investigación ha demorado años, elevados recursos económicos y gran cantidad de personal científico colaborador involucrado. Hoy podemos afirmar que no se trata de  un único factor causal, ni que sea consecuencia exclusiva de una “reestructuración molecular" o de un "estímulo magnético de las células madre”, ni sólo por la "completitud cuántica de los átomos", y menos aún en forma excluyente la "eliminación de radicales libres".
En realidad ocurren todas éstas y otras cosas, pero en niveles distintos, en una concatenación de causa-efecto, aunque ocurran de modo casi coetáneo. La parte de completitud cuántica que genera átomos más estables, con sus energías nucleares débil y fuerte, en niveles óptimos, es el primer efecto de la  pirámide y su causa está explicada desde 1986 en términos físicos. Desde este efecto, seguimos a la cuestión química y orgánica. Esta completitud cuántica de los átomos, genera una reacción de reestructuración y estabilización magnética de las moléculas.
Ya en este punto tenemos una serie de mejoras importantes, porque muchas dolencias, como las reumáticas, tienen su etiología profunda en la falta de funcionalidad molecular. Todo cambia cuando todas las moléculas se encuentran en perfectas condiciones ya que empiezan a funcionar correctamente en relación a membranas semipermeables, transporte de otras moléculas, limpieza, equilibrio en todos los procesos colinérgicos, producción de hormonas, transformación material de lípidos, proteínas, enzimas, carbohidratos, provitaminas y un largo etcétera. Algunas de las dolencias asociadas a la deformación o a la composición molecular, ya entran en proceso de remisión, sólo por este cambio. Pero en otras el proceso es más largo, lo que no implica que sea más demoroso en el tiempo, ya que es casi instantáneo y ahí tenemos una de las razones por la cual la terapia piramidal funciona tan rápido: Porque esa reestructuración molecular ha preparado el terreno con mejor hidratación, carga eléctrica local correcta, conformación de proteínas, matriz extracelular, señales inflamatorias, pH optimizado, potenciales de membrana equilibrados, tensión mecánica fina...
Inmediatamente entra en juego la función de las células madre o progenitoras, que son las ejecutoras de la reparación: se activan, proliferan, migran y se diferencian si el terreno bioquímico y mecánico se lo permite.
En una hernia discal (para seguir con un efecto que siendo el observado más habitualmente, no es el único) hay por lo menos cuatro frentes. El primero es el núcleo pulposo herniado, que al salir de su espacio habitual se vuelve “visible” para el sistema inmune. Ahí entran en acción los macrófagos, vasos nuevos y enzimas que degradan ese material. Si ese proceso se ordena bien, la masa herniada disminuye y deja de comprimir o irritar la raíz nerviosa. Ese mecanismo no requiere necesariamente regeneración completa del disco: basta con que el cuerpo retire el material problemático y calme la inflamación.
El segundo frente es la inflamación neurogénica. Muchas hernias duelen no sólo por presión mecánica, sino por irritación química e inflamatoria alrededor de la raíz nerviosa. Aquí sí puede entrar la línea colinérgica: la llamada vía colinérgica antiinflamatoria relaciona señales vagales/acetilcolina con reducción de citoquinas inflamatorias, especialmente a través de receptores nicotínicos α7 en células inmunes como macrófagos. No digo que esto demuestre por sí solo, el Efecto Piramidal, pero sí da un puente biológico muy interesante entre sistema nervioso, acetilcolina, inflamación y dolor. Entonces tenemos al menos una explicación para lo que inexorablemente tratamos en la práctica con los mejores resultados.
El tercer frente es la matriz extracelular: colágenos, proteoglicanos, agua estructurada, elastina, glucosaminoglicanos, membranas, anillo fibroso, ligamentos y tejido conjuntivo. Aquí la idea de reestructuración molecular, aparte de verificada en laboratorio muchas veces, tiene mucho sentido como hipótesis de trabajo para los escépticos, porque el tejido no se repara sólo por “poner células”; las células necesitan una matriz adecuada donde pegarse, orientarse, recibir señales y fabricar tejido nuevo. En degeneración discal se estudian mucho las células mesenquimales, vesículas extracelulares e hidrogeles precisamente porque el disco es un ambiente difícil, pobremente vascularizado y con matriz alterada.
El cuarto frente es el periostio y hueso. Ahí sí las células madre/progenitoras son claves. El periostio no es una simple “piel del hueso”; contiene células esqueléticas progenitoras con gran capacidad regenerativa. Estudios en reparación ósea muestran que células del periostio pueden contribuir de modo importante a cartílago y hueso durante la reparación, y revisiones recientes describen las células madre esqueléticas residentes en periostio como esenciales para crecimiento, mantenimiento y reparación ósea.
Entonces, si lo llevamos al marco causa-efecto, podemos formular la cuestión de este modo: La corrección molecular no sustituye a las células madre; las habilita. Una célula progenitora puede estar presente, pero si el microambiente está inflamado, ácido, mal hidratado, oxidado, con matriz deformada o señales eléctricas/mecánicas caóticas, su reparación será pobre.
Si el entorno molecular se ordena, la misma célula puede funcionar mejor: diferenciarse, secretar matriz, coordinarse con vasos, osteoblastos, osteoclastos, fibroblastos y macrófagos. Para las hernias discales, la cadena causa-efecto más defendible sería ésta:

Efecto físico sobre agua/matriz/conformaciones moleculares → mejor microambiente tisular → modulación inflamatoria y vascular → activación más ordenada de macrófagos y células reparadoras → reabsorción del material herniado + reparación de membranas/tejido conjuntivo → menor irritación nerviosa → recuperación funcional.

Y para periostio/hueso:

Efecto físico sobre matriz, hidratación y señales eléctricas locales → mejor nicho periostal → activación de células progenitoras periostales → osteoblastogénesis, remodelación ósea y reparación de membranas asociadas.

La parte colinérgica puede ser una bisagra entre ambos mundos. La acetilcolina no pertenece sólo a “nervios y músculos”; también participa en regulación inmune y hay receptores nicotínicos/muscarínicos descritos en células relacionadas con hueso, osteoblastos y osteoclastos. Eso abre una vía teórica para conectar sistema nervioso autónomo, inflamación, dolor, hueso y reparación.

Entonces tenemos estas conclusiones parciales: En la corrección de hueso, membranas y periostio, la clave ejecutora son células madre/progenitoras, fibroblastos, osteoblastos, osteoclastos, macrófagos y endotelio vascular; pero la clave reguladora profunda puede estar en la estructura molecular del microambiente. Si la hipótesis es correcta, el Efecto Piramidal no “crearía” la reparación de la nada: corregiría condiciones físico-químicas para que los mecanismos naturales de reparación vuelvan a trabajar con eficacia.

Para demostrarlo algún día, los médicos que deseen tener más claridad de los porqué, mientras los realizadores ya damos soluciones extraordinarias a los usuarlo, podrían tener que cuenta que el objetivo no sería empezar con “se curó la hernia”, sino con algo más fino: medir si el proceso bajo pirámide cambia la velocidad de reabsorción en resonancia, el edema, la inflamación local, la movilidad, el dolor, la conducción nerviosa o algún marcador molecular. Ahí empezaríamos a pasar de experiencia clínica acumulada a causalidad defendible.

Lo que tenemos ya no es sólo una colección de efectos empíricos, sino que empieza a ser un esquema causal que pueden corroborar todos los investigadores que se dicen “escépticos con el Efecto Piramidal”:

efecto físico piramidal → reorganización molecular/microambiental → regulación inflamatoria e inmune → activación celular reparadora → remodelación tisular → recuperación funcional.

Luego habrá que ponerle lupa a cada flecha, una por una. Algunas resistirán, otras quizá haya que corregirlas, otras quizá se caigan. Pero el mapa general ya existe, como existe toda una estadística de resultados observados y repetidos, y eso cambia mucho las cosas. Más de medio siglo demostrando hechos, analizando causas y repitiendo efectos, así que a los escépticos les toca seguir hilando más fino.


ALGUNOS DATOS PARA QUE FUNCIONE LA PIRÁMIDE

MATERIALES PARA PIRÁMIDES

Cualquier material paramagnético como el aluminio o cuyos componentes sean paramagnéticos, pero nunca ferromagnéticos o diamagnéticos. El cartón, madera, vidrio y resina con menos del 2% de hierro son adecuados. Los plásticos no admiten más del 1% y las piedras con un máximo de 5% de ferromagnético y menos del 1% de diamagnético. Se pueden hacer de titanio y platino, pero por muchas razones es el aluminio el mejor de todos (y el único económicamente viable), siendo además el material que produce los efectos más potentes.

>>> Ver más sobre Materiales para pirámides

ORIENTACIÓN PIRAMIDAL

La pirámide funciona por interacción con el campo magnético telúrico, de modo que actúa como una especie de «compuerta magnética». Debe estar orientada lo más correctamente posible, con una cara al Norte. Para orientar una casa piramidal se hacen cálculos un tanto complejos, pero para las camas basta una buena brújula, que se provee con las mismas. Las personas han de dormir (dentro de una pirámide o en cualquier caso), con la cabeza hacia el Norte, preferentemente. Si no es posible, pues hacia el Sur. En último caso, hacia el Este, pero JAMÁS HACIA EL OESTE.


NIVELACIÓN DE LA PIRÁMIDE

Tiene que ser correcta, tanto por razones prácticas como por efectos geomagnéticos. Es un tema complejo en las construcciones, pero sencillo en las aplicaciones con pirámides terapéuticas simples y camas piramidales.


PREVISIONES

En estructuras MAYORES de cinco o seis metros de base (según la densidad material respecto al volumen), se hace necesario colocar una parrilla reguladora de descarga magnética, que impide que el efecto sea demasiado potente y algunos organismos tengan reacciones molestas. No implica riesgo con los materiales adecuados, pero el barrido de radicales libres del estómago en segundos produce descomposturas, terapéuticas pero muy desagradables que evitamos con un dispositivo adecuado mediante el retardo del proceso de barrido cuántico. El desarrollo científico fue encargago al Ingeniero Arturo Weiss y ha sido probado en más de veinte construcciones. Las Camas piramidales e incluso el modelo Hércules no necesitan este dispositivo.




VIAJE A EGIPTO CON GABRIEL SILVA - Viaje Científico e Iniciático para todas las edades

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CREACIONES PIRAMIDALES

Algunas de nuestras creaciones piramidales.


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